El vandalismo es un flagelo al que nadie le puede poner freno. Señales de tránsito, semáforos, cestos de basura y hasta lomos de burro son víctimas de los destrozos que afean la localidad y que, además, son un riesgo para los vecinos.
Gonnet no está exento de estos ataques y parece que crecen con el paso del tiempo. Y no sólo los arreglos implicarían un gasto extra para las arcas de la Ciudad, sino también no contar con las señalizaciones pertinentes conlleva un grave peligro para los automovilistas.
Es por eso que si se conjugan los dos problemas, el del vandalismo y el de la falta de mantenimiento, se conforma un cóctel que puede tener consecuencias tremendas.
PASO A PASO
Cualquier vecino que recorra Gonnet podrá comprobar que en esa localidad nadie se acuerda de arreglar las señales de tránsito, pintar los lomos de burro, hacer que los semáforos vuelvan a funcionar, y mucho menos arreglar veredas, cestos de basura callejeros y recolectar basura.
En la zona de la Escuela 38 todos esos problemas confluyen. Por Lacroze son varias las señales vandalizadas. Las pintadas con aerosoles están a la orden del día, y en esa arteria clave ya taparon varias, principalmente las que advierten por los lomos de burro. También hay una en la misma zona que está tapada por un arbusto, que nadie se tomó el trabajo de descubrir.
Tampoco hay que olvidarse de los semáforos. Y en este sentido, uno de los que parece no encontrar solución es el que está ubicado en la esquina de Lacroze y 18, muy próximo a la Escuela 38, que lleva años destrozado.
Si bien se trata de sólo una señal de precaución por ser un cruce peligroso, fue colocado con una función, que hoy claramente no estaría cumpliendo
Ademas, Falta mantenimiento
No sólo los ataques vandálicos son el problema en esta zona del norte platense. Eso conlleva a otro inconveniente que es la falta de mantenimiento. Porque detrás de cada episodio, nadie se encarga de subsanarlo y pueden pasar días, meses y hasta años sin que encuentren solución.
Los lomos de burros son un ejemplo. Si bien deberían estar pintados para alertar a los automovilistas con el objetivo de no destrozar sus vehículos, el paso del tiempo desgastó esas marcas. Sumado a que las señales no pueden divisarse por los grafitis, la falta de pintura los transforma en invisibles.
A decir verdad, Gonnet es sólo un ejemplo de lo que ocurre en varios barrios de la zona norte platense.
Promesas incumplidas
La vandalización de las señales de tránsito es un problema urbano que afecta cada rincón de la Región y que puede ocasionar gravísimos problemas en la circulación vehicular cuando por ejemplo los grafitis hechos sobre un cartel impiden ver al conductor si está por doblar en una calle contramano.
El año pasado, desde la secretaría de Planeamiento Urbano y Desarrollo Económico de la Municipalidad se informaba sobre un proyecto para reparar y colocar nuevas señales de tránsito y nomencladores. El plan contemplaba la reparación de semáforos y luminarias. Pero a juzgar por la recorrida llevada a cabo por el Semanario Norte, se “olvidaron” de pasar por Gonnet.
No sólo los ataques vandálicos son el problema en esta zona del norte platense. Eso conlleva a otro inconveniente que es la falta de mantenimiento
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